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1 de noviembre de 2011

¡ LA NUEVA VERSIÓN MCDOUGALL / IDRC !

Hace unos meses el Foro Mundial de Control de Tabaco (ver CLACCTA 26 de julio)  confirmó la terminación de la doble militancia de la Sra. Bárbara McDougall. En efecto, al participarnos de “las últimas novedades sobre Research for International Tobacco Control, RITC (Investigaciones internacionales para el control de tabaco) un programa del Centro internacional de investigaciones para el desarrollo (IDRC en inglés)”, indica que las violaciones a las Directrices sobre el Artículo 5.3 del Convenio Marco fueron “técnicamente subsanadas cuando la Sra. McDougall llegó al fin de su mandato en la Junta de la subsidiaria canadiense de BAT el 31 de marzo de 2010”, lo que ha permitido que Bárbara McDougall continué en el directorio de los Gobernadores de IDRC.

20 de junio de 2010

CONFLICTO DE INTERÉS IDRC, CANADA: Barbara McDougall



POSICIÓN DE LAS ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL DE AMERICA LATINA EN CUANTO A LA SITUACION DE CONFLICTO DE INTERES QUE ATRAVIESA EL IDRC, CANADA.

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Señores
PRIME MINISTER, STEPHEN HARPER
MINISTER OF FOREIGN AFFAIRS, LAWRENCE CANNON
MEMBERS OF THE IDRC BOARD OF DIRECTORS
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Importantes organizaciones de control del tabaco en el mundo, han informado que la Presidenta del Directorio del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá (IDRC), Sra. Barbara McDougall, al mismo tiempo ha venido desempeñándose como Directora de Imperial Tobacco de Canadá (filial local de la BAT) en el área de “responsabilidad social” desde el año 2007 hasta marzo de 2010.

El IDRC, que es un organismo público del Gobierno de Canadá  cuyo objetivo es promover la salud pública y luchar contra la pobreza, se encuentra actualmente en una clara situación de conflicto de interés y de violación del Artículo 5.3 del Convenio Marco para el Control del Tabaco, que ha sido ratificado por el Gobierno de Canadá.

Las directrices del Art. 5.3 del CMCT afirman que hay un conflicto fundamental e irreconciliable entre los intereses de la industria del tabaco y los de las políticas de salud pública. Por lo tanto, las partes deberían rechazar asociaciones con la industria tabacalera y asegurar que cualquier interacción con esta industria sea responsable y transparente, además que “no deberían permitir que ninguna  persona empleada en la industria del tabaco pueda ser miembro de ningún cuerpo de gobierno, comité o grupo de consejo que establezca o implemente políticas de control del tabaco o de salud pública”.

 La infiltración en el IDRC es especialmente grave porque el IDRC no sólo pertenece al gobierno de Canadá sino que tiene un programa especializado, el RITC (Research for International Tobacco Control), cuya misión es “crear una fuerte base de investigación, financiamiento y conocimiento para el desarrollo de políticas y programas efectivos para el control del tabaco, que minimizarán la amenaza para la salud y el desarrollo humano que representan la producción y el consumo del tabaco en los países en desarrollo”[1].

Organizaciones como la Framework Convention Alliance, Corporate Accountability International, ATCA, CIET de Uruguay, Fundación Interamericana del Corazón  y varias otras organizaciones de Canadá y del mundo, han reaccionado ya frente a la situación de infiltración de BAT en el IDRC; Afortunadamente todo este movimiento ha dado como resultado que la Fundación Gates ha retirado el financiamiento que había entregado al IDRC para el control del tabaco en África[2] y que numerosas organizaciones hayan decidido y puesto a conocimiento del publico su resolución de no presentar nuevas postulaciones a beca al IDRC. A pesar de todas estas manifestaciones de gran peso, hasta el momento, IDRC no ha expresado ninguna voluntad por excluir a la Sra McDougall del directorio de IDRC. 

Las organizaciones abajo firmantes se suman a la decisión de no aplicar nuevas becas al IDRC en tanto la Sra. McDougall no salga del directorio de la organización, por lo que es indeclinable nuestra posición de exigir su exclusión de IDRC y del RITC.

Asimismo, desde las organizaciones de la sociedad civil internacional que participamos del presente comunicado, consideramos que el RITC ha sido y es un programa que ha contribuido significativamente al control del tabaco en la región de America Latina y el Caribe y en todo el mundo.  Por lo tanto creemos que la continuidad de McDougal en el IDRC,  a la luz del creciente número de organizaciones que están cortando el vinculo con IDRC, perjudicaría al RITC, lo cual sería muy negativo para el control del tabaco y paradójicamente a lo que se busca, terminaría beneficiando a la Industria Tabacalera.  

Desde las organizaciones que integramos la comunidad internacional de control de tabaco expresamos la voluntad de que el RITC sea  protegido por IDRC y por el gobierno de Canadá y manifestamos nuestra solidaridad con este programa. Su labor debe continuar de manera plena y ética, para lo cual la única solución posible que vislumbramos es la retirada de la Sra. McDougal del Board de IDRC, y una profunda investigación de parte del gobierno de Canadá a cerca de potencial interferencia de la Industria tabacalera producida como consecuencia de su presencia en el IDRC. Los principios que sustentan el Convenio Marco para el Control del Tabaco, así lo exigen.  

Asimismo creemos que la situación que hoy atraviesa IDRC debe servir de experiencia para denunciar otras potenciales situaciones similares hoy desconocidas e impedir la infiltración de la industria tabacalera en organizaciones gubernamentales  en el futuro.

 Atentamente,
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Comisión Nacional Permanente de Lucha Antitabáquica COLAT – PERU
Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas CEDRO - PERU
LIBRE DEL TABACO – PARAGUAY
Liga Colombiana contra el Cáncer COLOMBIA
Fundación FES Social COLOMBIA
Coalición para el Control del Tabaco COLOMBIA
Campaña NoTabaco – COLOMBIA
Foro Aire Libre de Humo para Neuquén – ARGENTINA
Alianza Libre de Humo de Tabaco ALIAR – ARGENTINA
Fundación Interamericana del Corazón – ARGENTINA
Instituto de Ciencia y Tecnologia Regional ICTER – ARGENTINA
Asociacion Argentina de Tabacologia ASAT – ARGENTINA
Fundación Bioquímica ARGENTINA
Instituto de Cardiología de La Plata ARGENTINA
Consejo de la Tercera Edad de Berisso ARGENTINA
Club Almafuerte de Berisso ARGENTINA
Fundación Ecuatoriana de Salud Respiratoria FESAR - ECUADOR
Alianza Anti Tabaco – ECUADOR
Comisión Nacional para el Control del tabaco CONACTA- HONDURAS
Acción para la Promoción de Ambientes libres de Tabaco APALTA – HONDURAS
Coalición Panameña Contra el Tabaquismo COPACET – PANAMA
Coalición Salvadoreña para la Ratificación del CMCT – EL SALVADOR
Colegio Medico de EL SALVADOR
Red Nacional Antitabaco RENATA – COSTA RICA
Fundación Venezolana del Corazón (F.V.C.) – VENEZUELA
Consejo Nacional para la Prevención y el Control de Tabaco – GUATEMALA
La Unión Antitabáquica Argentina UATA ARGENTINA
Comisión Pro Fomento Vecinal Cuauhtemoc - URUGUAY
Centro de Control y Tratamiento de Cesación de Tabaquismo UNITAB - URUGUAY
Alianza contra el Tabaco, Asociación Civil, MÉXICO
Instituto de VIDA Saludable MEXICO
Fundación InterAmericana del Corazón FIC – MÉXICO
Instituto Centroamericano de la Salud ICAS –NICARAGUA
Corporate Accountability International CAI – COLOMBIA
Grupo de Trabajo 5.3 América Latina
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IMAGEN: Tomada de tobacco.cleartheair.org.hk

1 de mayo de 2010

IDRC, BÁRBARA MCDOUGALL: AQUÍ NO HA PASADO NADA

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El Directorio del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá (IDRC)  y su Presidenta, Sra. Barbara McDougall, quien al mismo tiempo comparte agenda laboral como Directora de Imperial Tobacco, escogieron el camino del “aquí no ha pasado nada” para tratar de evadir la responsabilidad de sentar en una misma mesa el Research for International Tobacco Control (RITC) y los intereses de la British American Tobacco (BAT).

En una carta abierta del IDRC para socios y personas interesadas en el control del tabaco de abril 29 de 2010, rechaza la presencia de cualquier conflicto de intereses acudiendo al expediente de que el nombramiento de Barbara McDougall fue anterior a la aprobación de las directrices del 5.3 y de que su mandato como consejera de Imperial Tobacco llegó a su fin en marzo de 2010.  

Grave por donde se mire este comportamiento, que cuestiona la base ética que se identifica como misión del programa RITC: “crear una fuerte base de investigación, financiamiento y conocimiento para el desarrollo de políticas y programas efectivos para el control del tabaco, que minimizarán la amenaza para la salud y el desarrollo humano que representan la producción y el consumo del tabaco en los países en desarrollo”.

Ya queremos ver a los funcionarios de IDRC en una reunión con organizaciones sociales de América Latina y África, tratando de explicar que las directrices del 5.3 no se aplican para Barbara McDougall o lo que es lo mismo, que el Convenio Marco para el Control del Tabaco, incluyendo el artículo 5.3, opera de una manera para su Presidenta y de otra manera para los demás mortales y gobiernos. En nuestra opinión, es un irrespeto con las organizaciones que desde hace muchos años confiaron de buena fe en la orientación política y programática de IDRC.

IDRC debe entender que la solución no es, como lo dice en su Carta, el ofrecimiento de nuevos recursos para compensar los que en buena hora quitó la Fundación Bill & Melinda Gates. Este no es un problema de dinero. Las organizaciones del Sur no definen ni pueden definir sus alianzas sobre la base de acceder a financiamiento. La fuerza que ha guiado los programas de control del tabaco y la implementación del CMCT es y será un compromiso ético con el derecho a la salud y la vida.

África ha dado el ejemplo y cobró una victoria parcial al lograr que la Fundación Gates sustrajera del manejo de IDRC los recursos para el control del tabaco (5.2 millones de dólares). América Latina en general ha callado ¿Falta de claridad política para resolver este tipo de trances? Esperamos que solo sea esto. Sería lamentable esperar la llegada de la Conferencia de las Partes de Uruguay sin una solución, ya que este es un tema obligado, sobre todo después de lo que pasó en la reunión de Ginebra sobre el Protocolo de Comercio Ilícito (INB-4: 14-21 March 2010), donde Canadá defendió la presencia de la industria tabacalera en la reunión, oponiéndose a su exclusión por motivos de “transparencia en la negociación”, aceptando que su gobierno se reúne con la industria e indicando que “tal vez en otros países la industria no sea honrada”.

Seguiremos el curso de los acontecimientos, a la espera de que triunfen los postulados del CMCT y los principios que demanda la legalidad, la ética y el sentido común ¡La Sra. Barbara McDougall debe salir de IDRC, no hay otra salida!
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28 de abril de 2010

BAT se infiltra en el Gobierno de Canadá e IDRC











COMUNICADO DEL GRUPO DE TRABAJO ARTICULO 5.3 AMERICA LATINA
BAT se infiltra en el Gobierno de Canadá y en la cooperación al desarrollo para el control del tabaco

En las últimas semanas ha trascendido que la Presidenta del Directorio del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá (IDRC por sus siglas en inglés), Sra. Barbara McDougall, una política influyente, al mismo tiempo ha venido desempeñándose como Directora de Imperial Tobacco de Canadá (filial local de la BAT) en el área de “responsabilidad social”. El IDRC es un organismo público del Gobierno de Canadá creado en 1970 para promover la salud pública y luchar contra la pobreza, por lo cual esta situación establece una clara violación del Artículo 5.3 del Convenio Marco para el Control del Tabaco, instrumento suscrito y ratificado por el Gobierno de Canadá.

Las directrices del Art. 5.3 afirman que hay un conflicto fundamental e irreconciliable entre los intereses de la industria del tabaco y los de las políticas de salud pública. Por lo tanto, las partes deberían rechazar asociaciones con la industria tabacalera y asegurar que cualquier interacción con esta industria sea responsable y transparente, además que “no deberían permitir que ninguna  persona empleada en la industria del tabaco pueda ser miembro de ningún cuerpo de gobierno, comité o grupo de consejo que establezca o implemente políticas de control del tabaco o de salud pública”.

McDougall no hizo pública su vinculación a Imperial Tobacco; hasta el momento, IDRC no ha expresado ninguna voluntad por separarla y no hemos visto ninguna transparencia ni rendición de cuentas al respecto. 

La infiltración en el IDRC es especialmente grave porque el IDRC no sólo pertenece al gobierno de Canadá sino que tiene un programa especializado, el RITC (Research for International Tobacco Control), cuya misión es “crear una fuerte base de investigación, financiamiento y conocimiento para el desarrollo de políticas y programas efectivos para el control del tabaco, que minimizarán la amenaza para la salud y el desarrollo humano que representan la producción y el consumo del tabaco en los países en desarrollo”[1].

El proceso de infiltración, desgraciadamente, no es reciente. La Sra. McDougall entró a formar parte de la Junta Directiva del IDRC en enero de 2007 y fue designada como su Presidenta en diciembre de ese mismo año; pero un documento de la industria incluido en la base de datos de Documentos Internos de la Industria Tabacalera, Legacy[2] muestra que la BAT ya tenía a alguien infiltrado en la Junta de Directores del IDRC en el año 1996.

Imperial Tobacco Canada es la empresa tabacalera líder en Canadá. Según sus propias declaraciones es una subsidiaria de propiedad completa de British American Tobacco (Social Report 2006-2007 Imperial Tobacco Canada). Tendría el 67% del mercado canadiense de cigarrillos, con un crecimiento sostenido desde el año 1975 cuando su participación de mercado era de 36.7%.

Estas prácticas corporativas tienen que ser denunciadas como subterfugios para influir en las más altas esferas de la política y la economía de un país, más aún si se trata de la industria tabacalera y si sabemos que existe una brecha irreconciliable entre ésta y la salud pública. En este caso ya no sólo se trata de la responsabilidad social como una estrategia de marketing o para limpiar el buen nombre de una empresa que basa sus negocios en un producto letal. La presencia de la Sra. McDougall en el IDRC implica la utilización de una instancia del desarrollo del gobierno de un país poderoso e influyente para buscar neutralizar los avances en el control del tabaco a nivel mundial.

Esta situación debe también hacernos reflexionar sobre varios otros aspectos:
1.     La vigilancia desde organizaciones de la sociedad civil, que nos corresponde realizar sobre los gobiernos para evitar interferencias o infiltraciones, manteniendo compromisos serios de no relacionamiento con la industria y con otros intereses comerciales, así como altos estándares de autoexigencia que nos otorguen autoridad para denunciar situaciones inaceptables.
2.     El fortalecimiento de las redes de apoyo regional para hacer frente a casos como éste que pudieran ser identificados en cada uno de los países de América Latina; éstas redes también pudieran actuar como mecanismos de gestión técnica y financiera que se hagan cargo de llevar adelante iniciativas para el control del tabaco, sin intermediación de otros agentes.
3.     La necesidad de desarrollar capacidades estratégicas, organizativas e individuales, para monitorear y contrarrestar los avances de la industria en nuestra región, generando alertas tempranas que minimicen los daños que una acción deliberada de las tabacaleras pueda causar.

La causa del control del tabaco no es fácil ni cómoda. No son pocos quienes han experimentado de cerca presiones y amenazas de la industria por ser consecuentes y avanzar. Pero no actuar ahora daría un mensaje de debilidad del que será muy difícil recuperarnos por el gran margen de maniobra que le dejaríamos a la industria.

Organizaciones como la Framework Convention Alliance, Corporate Accountability International, ATCA y varias otras concentradas en el continente africano y en Canadá, han reaccionado ya frente a la situación de infiltración de BAT en el IDRC; líderes africanos la han cuestionado abierta y valientemente, precisando el contenido y los alcances de una reacción regional coordinada. Afortunadamente todo este movimiento ha dado un primer resultado pues, debido a lo escandaloso e inaceptable de la situación, la Fundación Gates ha retirado el financiamiento que había entregado al IDRC para el control del tabaco en África[3] (5.2 millones de dólares), los medios de prensa norteamericanos han sido muy efectivos para denunciar este hecho, y el panorama de presión para el gobierno de Canadá empieza a configurarse con fuerza.

Sin embargo, no podemos conformarnos con que la Sra. McDougall haya dejado Imperial Tobacco o eventualmente salga del IDRC. Se deben sentar las bases para que esto no pueda volver a ocurrir; investigar si la BAT se benefició de información privilegiada obtenida a través de la investigación llevada a cabo por el IDRC; solicitar un llamado de atención para el Gobierno de Canadá en las instancias internacionales que correspondan por haber sostenido una situación de interferencia por más de tres años violando sistemáticamente el Art. 5.3 del CMCT; desarrollar los mecanismos necesarios para la vigilancia y/o eliminación de las acciones de responsabilidad social corporativa de la industria y sus agentes encubiertos o de fachada, pues la responsabilidad social empresarial de la industria del tabaco es, según la OMS, una contradicción inherente ya que las funciones centrales de la industria están en conflicto con las metas de la salud pública con respecto al control del tabaco.

Más que nada, es momento para evitar, a toda costa, actuar por intereses particulares o descalificar procesos dando oportunidad para que la industria consiga uno de sus principales propósitos declarados: provocar una ruptura en el movimiento por el control del tabaco.

Grupo de Trabajo 5.3 América Latina, Sociedad Civil
Rocío Vaca Bucheli; rocio.vacab@gmail.com
Dora Marina Oliva Pozuelos; doramarina_21@hotmail.com
Verónica Schoj; vschoj@fibertel.com.ar

Yul Francisco Dorado Mazorra / Corporate Accountability International / yuldorado@stopcorporateabuse.org

Abril de 2010